Exterminio de Animales en Uruguay – Abba-Ama-Pan-Gaia Skip to content

Exterminio de animales en el Uruguay

Soy médico veterinario con un doctorado en genética de la Universidad de California, trabajé en investigación en la ciencia en Estados Unidos y Europa, y hace 10 años vivo en el Uruguay donde he invertido una fortuna en la creación de un santuario de plantas y animales. Durante mi vida en el campo he notado la crueldad de animales domésticos y el exterminio de animales salvajes, perpetrada por el pueblo del Uruguay, por culpa de la negligencia de sus autoridades gubernamentales. Semanas atrás mandé una carta a las autoridades responsables del cuidado de los animales sobre el problema del exterminio de los animales que ocurre en el Uruguay y no he recibido contestación alguna, y así, a través de este diario, quisiera informar a la sociedad que por culpa de sus negligentes autoridades pronto se perderán para siempre muchas especies que jamás se podrán recuperar, como ya ocurrió en el pasado, como lo describo abajo en mi carta que mandé al Presidente, al Director de Fauna, y otras autoridades del Uruguay:

Quisiera informar a las máximas autoridades del gobierno y al pueblo del Uruguay del exterminio de muchos de sus preciosos animales salvajes y de crueldades perpetradas contra sus animales domésticos. Mi proyecto actual como residente del Uruguay es la creación y cuidado de mi santuario de plantas y animales, un campo en las sierras, cerca de Punta del Este, que he convertido en uno de los lugares más lindos del Uruguay, para estimular una conciencia ecológica moral para promover el bienestar de plantas y animales. El mayor problema que tengo con mi proyecto es la actividad de los delincuentes cazadores que matan todos los animales salvajes de la zona, inclusive a mis animales domésticos, y alteran la energía espiritual del paraíso de mi santuario (califico aquí a los cazadores de delincuentes pues no solo cometen el delito de matar animales de propiedad ajena, sino que cometen el delito de matar animales salvajes que están protegidos por la ley). Desde que vivo en mi santuario he visto el exterminio de animales que ocurre en mi campo y en los campos del Uruguay, por eso aquí presento los hechos del exterminio y los argumentos del porqué hay que prohibir la caza de animales, prohibir la actividad de los delincuentes cazadores que matan todos los animales que se les presenta, para que el pueblo del Uruguay conozca esta tragedia que los afecta, y para que sus autoridades tomen acciones para frenar el exterminio de sus preciosos animales. Además describo ciertos tipos de crueldades perpetradas en el manejo cotidiano de los animales del campo que deben ser prohibidas en el Uruguay.

Hace años los cazadores exterminaron al oso hormiguero y hoy tenemos el problema de las plagas de las hormigas que son imposibles de controlar. Cuando compré mi campo hace 10 años vi una pareja de aguará guazú (una especie de coyote-lobo), caminando en mi campo, pero hoy no están más, seguro fueron asesinados por mis vecinos, y estos animales ahora fueron exterminados en todo el Uruguay. También debo ser la última persona en ver una de las cabras salvajes que antes existían en las sierras del Uruguay; la encontré recién muerta entre las rocas de mi montaña con un tiro en la cabeza perpetrada por un cobarde cazador; hoy se exterminaron todas las hermosas cabras salvajes de las sierras del Uruguay. Los cazadores están matando todo: al ñandú, carpincho, guazubirá (ciervo del Uruguay), pavas de monte, gatos monteses, todo tipo de patos, lobitos de río, mulita, tatú, y muchas otras especies que decoran la tierra del Uruguay. Los cazadores tienen la excusa de salir a cazar para matar jabalíes, actividad que es promovida por las autoridades del gobierno, y con este pretexto aprovechan para matar todo lo que venga en mano, mismo a los animales domésticos (a mi me mataron cabras y ovejas), y por ende, el gobierno promulga el exterminio de su fauna y promueve la actividad de los delincuentes cazadores que cometen el delito de matar animales ajenos y animales salvajes que supuestamente están protegidas por las leyes, como el precioso ciervo del Uruguay. Los delincuentes cazadores están exterminando al precioso guazubirá, que para mi debería ser el emblema nacional: mis vecinos cazan ciervos y permiten la entrada de cazadores que matan todo lo que venga: yo vi a un vecino cazar ciervitos porque le habían comido unos arbolitos de su plantación de olivos, y a otro vecino lo encontré con un ciervito muerto que había cazado porque estaba comiendo la pradera de su campo: nunca entendí el razonamiento de matar un ciervito de 10 kg de peso por comer un pastito de una vasta pradera que usa para alimentar a sus 200 vacas de 500 kilos cada una (a este mismo vecino un día lo denuncié a la Dirección Forestal cuando sacó de su campo 75 palmeras centenarias que vendía para exportar al Japón, y pude frenar este delito de exportación de palmeras que al parecer también es frecuente en el Uruguay). Los delincuentes cazadores que cazan en lo de mis vecinos me han matado y robado a mis adorados carpinchos, mis cabras domésticas, mis ovejas, y un ternero. He tenido delincuentes empleados que cazaban ciervos en mi campo durante mi ausencia; hice varias denuncias en la Guarda Rural y nada se hizo y nada ha pasado: cuando hago una denuncia, lo único que hacen los oficiales es preguntar al delincuente si alguien vio o sabe algo, y cuando los delincuentes dicen que no saben nada, ahí se termina la intervención de la policía que ni siquiera busca las ornamentas de los animales muertos en la casa o en el auto del denunciado. Mi hermano un día encontró un ciervito bebé en su jardín, un delincuente cazador le había matado la madre; el ciervito murió a los pocos días de perder a su madre; su carnicero dice que caza guazubirá y además le recomienda su carne. En la oficina del MGAP de Maldonado hay en la cartelera un aviso sobre la caza de los ciervos, que hay una cota de caza por temporada: no entiendo cómo puede estar permitida la caza de ciervos si yo apenas veo un ciervo por año en el Uruguay. Estos son solo algunos hechos de mi propia experiencia en mi campo con la matanza de ciervos, multipliquen por 100,000 campos donde ocurre lo mismo y se darán cuenta que muy pronto nos quedaremos sin los preciosos ciervos del Uruguay.

Antes veía ñandú a razón de 1 vez por mes, hoy los veo 1 vez por año, (post-scriptum: 4 años mas tarde no hay mas ñandú en mi campo), los cazadores están exterminando a este precioso animal: ciertamente, mis vecinos permiten la caza, y un día me contaron unos vecinos que encontraron muchos ñandús muertos en sus campos arrasados por los cazadores. Los cazadores matan lobitos de río y carpinchos para comer, mismo un intendente de Lavalleja cuando fue a un zoológico mandó matar a varios carpinchos del zoológico para comerlos en el almuerzo. Todo el mundo me cuenta anécdotas de los cazadores que matan todo lo que se les presenta en el camino: para practicar la puntería matan pájaros que están en vías de extinción, matan a las pavas de monte, y matan muchos tipos de patos que tienen terror de los humanos. Me han matado mas de 20 patos y 20 gansos que yo tenía en una laguna grande alejada de mis casas; hoy los puedo tener tan solo al lado de mi casa en tajamares más pequeños. Un día fui a comprar gansos y me ofrecieron un gato montés bebé, tenía solo 1 mes de edad, estaba aterrado como nunca vi a un animalito en mi vida (era uno de los animales más lindos que vi en mi vida) estaba atado en una jaula de 50 cm x 50 cm, habían cazado y matado a la madre. Otro día me ofrecieron un carpincho bebe, estaba atado con una soga, que tuve que aflojar, otro delincuente cazador le había matado la madre. Un día vi un hermoso perro muerto tirado en la calle cerca de mi campo: me informaron los vecinos que era uno de los perros de un cazador, que se ahorcó con la soga atada a su cuello cuando se cayó del auto, el irresponsable cazador lo arrastró cientos de metros, el perro sufrió y murió, y después el cazador, que ama tanto a sus perros de caza, lo dejó tirado en la calle. Muchas veces los cazadores dejan a sus perros abandonados en los campos de su cacería, y éstos al tener hambre terminan matando a las ovejas: el año pasado hubo un perro que mató 75 corderos en el vecindario; la muerte de muchas ovejas causada por los perros de cazadores debe ser superior a la muerte de ovejas causada por jabalíes. Ciertamente, el perro de mi cazador vecino me mató 2 ovejas y mutiló 2 más en 5 minutos de mi ausencia, es decir, el perro del vecino en 5 minutos me causó más daño que todos los jabalíes de mi sierra me causaron en los últimos 10 años, pues con un buen manejo los jabalíes de mi sierra no matan a mis ovejas. La Intendencia de Maldonado organiza todos los años una fiesta de cacería de jabalíes en Aigua, donde dan miles de dólares en premios al delincuente cazador que caza más jabalíes en las dos jornadas de cacería; lo que al parecer, quizás, no sepan las autoridades, es lo que me informaron mis vecinos, que son también cazadores, que se compran jabalíes por cientos de dólares a otros que los crían, para presentarlos en la fiesta como cazados, y ganarse los miles de dólares en premios, y para que parezca verídica la caza del jabalí, que es criado en jaulas, al jabalí lo hacen destrozar por sus perros, para después presentarlo en la fiesta organizada por las autoridades. Esto es una falta total de respeto y una crueldad total perpetrada contra este magnífico animal, que solo come carne cuando falta el vegetal en el período crítico del invierno, un extraordinario animal que no pudo ser exterminado por la plaga humana con todas sus armas de fuego, y debo recordar al lector que los humanos fueron quienes trajeron al jabalí al Uruguay, y que gracias al jabalí hoy tenemos a los cerdos domésticos que son esenciales para la vida humana. Los animales tienen Alma como los humanos, aman y sufren, y tienen el mismo derecho a la vida que tienen los humanos, y es una barbaridad los crímenes que hace el hombre contra los animales en todo el mundo, y así destruye al mundo, y causa su propia extinción.

Además, la industria agropecuaria y forestal también participa del exterminio de animales: con los venenos que se usan indiscriminadamente para los cultivos como la soja se están matando a las preciosas abejas que son absolutamente esenciales para la sobre-vivencia del hombre y la naturaleza. Mi vecino el cazador de ciervitos me dijo un día que los ingenieros le habían recomendado no poner colmenas de abejas porque las abejas no iban a sobrevivir por todo el veneno que usaba para criar sus olivos (yo crio abejas en forma orgánica). Se están perpetrando atrocidades contra la flora y fauna del Uruguay con la tala del monte indígena que afecta a los insectos y todos los pájaros, y en la industria de la tala de eucaliptus: se hace cualquier cosa para sacar plata con la madera: no se respeta a éste formidable árbol tan valioso para la humanidad, no se respeta a la tierra, se tira basura en el campo (los plásticos matan muchos animales), se matan los animales salvajes y domésticos con la caza perpetrada por los monteadores, se dejan enormes huellas en la tierra, y se rompen todos los caminos, y la industria millonaria del papel no se hace cargo del desastre que dejan en el ambiente. Recomiendo prohibir el corte de eucalyptus cuando el monte está en floración, en pleno invierno, para que se puedan alimentar las abejas que necesitan la flor del eucaliptus para sobrevivir el invierno.

No entiendo como las autoridades del gobierno no se dan cuenta o no ven estas atrocidades y permiten los delitos de los delincuentes cazadores, que en mi opinión son peores que los ladrones porque no respetan la vida de inocentes indefensos animales. Esta matanza de animales salvajes, y la consecuencia: su exterminio, es permitida por las mas altas autoridades del Uruguay, es más, son promovidas por las autoridades, al promocionar la caza de jabalíes, caza que no sirve para nada, más que para exterminar la fauna del Uruguay: yo tengo 400 ovejas, y en los últimos 10 años, los jabalíes me han matado tan solo 2 corderos, cuando tenían hambre en un crudo invierno: yo trato con mucho amor a mis ovejas que vienen solas a dormir a las casas, y al jabalí lo trato con mucho respeto, y así no tengo ningún problema con los jabalíes que habitan en el monte de mi sierra. Al jabalí no se lo controla con la caza, como se viene demostrando en el Uruguay desde hace muchas décadas; si se quiere disminuir la población de jabalíes hay que implementar un programa de vasectomía para esterilizar a los machos.  Todos los supuestos problemas que hay por los jabalíes con los millones de pérdidas de producción es por culpa de 1 cazador, el primer cazador del Uruguay, el prócer nacional argentino Anchorena que también le gustaba jugar a la cacería con armas de fuego, y por eso hizo importar jabalíes desde Europa al Uruguay, para tener el placer de matar animales; y las negligentes autoridades del gobierno permitieron la importación de jabalíes, y por eso hoy tenemos por culpa de los cazadores el grave exterminio en masa de muchos animales del Uruguay. Las autoridades que están y estuvieron en el poder son responsables del exterminio de los animales, y la historia los juzgará, como se juzgará a los delincuentes cazadores que matan indefensos animales.

Además hay que frenar las torturas de los animales domésticos con las malas prácticas de campo que hacen sufrir a los animales: por ejemplo aquí en Uruguay es muy común esquilar las ovejas en pleno invierno: dicen que al tener mucho frio, las ovejas comen más, y así ganan un poco mas de peso, y así los idólatras de la plata ganan algún peso mas mediante el sufrimiento de las ovejas. Las ovejas sufren y se mueren de frío, hace unos años se murieron miles de ovejas esquiladas en el invierno: parecería que los productores, veterinarios y autoridades no saben que las ovejas tienen lana para protegerlas del frío. La esquila de invierno es una total barbarie que no entiendo como es permitida en un país supuestamente civilizado como el Uruguay; hay que prohibir la esquila de las ovejas en el invierno. Hay que respetar a este adorable indefenso animal que tanto ha ayudado al hombre con el abrigo que le proporciona su lana. Además hay que prohibir el corte de colas de las ovejas que los bárbaros practican para facilitar el reconocimiento de machos y hembras (se podrían señalar las orejas con caravanas color rojo para machos y verde para hembras). El corte de cola es una práctica salvaje que tortura a los indefensos animales y les ocasiona enfermedades al no poder ahuyentar a las moscas, una de las funciones biológicas de la cola. El corte de colas en cualquier animal (como el perro) es una práctica inmoral que hoy está prohibida en los países civilizados. También se debería prohibir la marca a fuego que se usa en los animales grandes, práctica que tortura animales y que debería pertenecer a la pre-historia del pasado pues es suficiente la señal de una caravana. Me han ofrecido fortunas para comprar mis adorables cabras para torturarlas y sacrificarlas en la macumba practicada por idólatras macumberos que ofrecen a este indefenso animal para saciar la sed de sangre de sus crueles dioses; esta práctica debe ser prohibida como en los países civilizados del mundo. La lista de crueldades contra los animales domésticos es enorme, aquí solo menciono algunas de mi experiencia que adquirí en los pocos años que vivo en mi campo.

Esta carta tiene como objetivo iniciar acciones para frenar el exterminio de animales salvajes autóctonos y la crueldad hacia los animales. La única forma de conseguir frenar el exterminio de animales es con la prohibición total de la caza de animales, prohibir la existencia de cazadores que cazan en campos ajenos, y prohibir la caza de animales a los dueños de los campos. Las penas por cazar deberían ser muy severas, con prisión, con miles de dólares de multa, expropiación de automóviles, y mismo expropiación de campo para aquellos que cazan y permiten la caza en su propio campo. Los delincuentes cazadores se escudan detrás de la total impunidad por la inoperancia del sistema judicial: si se agarra un cazador con un ciervo muerto en su auto (posibilidad de 1 en 10,000), lo único que le ocurre es que le sacan las armas, que recupera sin problemas en unas semanas. Así, las penas deberían ser muy severas para abolir el exterminio de animales. Además para que la prohibición de caza tenga resultado y detenga el exterminio, es esencial la colaboración del pueblo del Uruguay, para que hagan las denuncias cuando ven cazadores o algún vecino cazando en su campo y así sean benefactores para el futuro de sus tierras del Uruguay. Hay que prohibir la portación de armas en la vía pública, para prohibir la caza y el exterminio de miles de indefensos animales y disminuir el delito contra la ciudadanía en la vía pública. Si las autoridades no saben qué hacer con la prohibición de la caza y el exterminio de animales salvajes, que lo decida el pueblo en un plebiscito nacional. Se deberían promulgar leyes que prohiban la esquila de invierno y el corte de colas en las ovejas, como también la señalada a fuego de cualquier animal. Yo le pido a la máxima autoridad veterinaria del país que responda a esta carta para informar si se tomarán acciones para frenar el exterminio y crueldad de los animales. Nosotros los veterinarios al recibirnos en la universidad juramos defender el bienestar de los animales, pero esto no ocurre en la realidad pues los veterinarios anteponen el negocio de la plata sobre el bienestar de los animales y promueven la esquila de ovejas en el invierno. Yo juro por Dios y por la Patria y la Naturaleza, que yo haré todo lo posible para defender a las plantas y los animales, con toda mi inteligencia y fuerza de mi Corazón, para reducir el sufrimiento de mis adorables animales, que amo con toda la Fuerza de mi Alma (2005).

Roberto van Kuyk, med. vet., Ph.D.